¿Se imagina qué sucedería si Bogotá se convierte en una ciudad para peatones? Habría ciudadanos más saludables, la contaminación se reduciría y la mala calidad de vida podría convertirse en cosa del pasado. Para esto urge que el carro deje de ganar terreno con la expansión urbana y en cambio haya cada vez más alamedas, bulevares, andenes amplios, ciclorrutas y un transporte masivo eficiente.

Esta es la tesis con la que el urbanista y consultor estadounidense Jeff Speck ha recorrido el mundo y en la que basó su libro ‘Walkable Cities: how downtown can save America?’ (Las ciudades caminables y cómo las grandes urbes salvarán a Estados Unidos), y con la cual dio apertura al 8°Congreso y Feria de Movilidad y Transporte que irá hasta mañana en Corferias.

Un bogotano, en promedio, de acuerdo con el último Índice de Transporte Público de Moovit, publicado en la edición de ayer de ADN, camina diariamente 0.72 kilómetros, es decir, 720 metros. Y aquellos que transitan a pie más de 1 kilómetro son alrededor 1.760.000 personas.

De acuerdo con el urbanista Speck, “la peor idea que hemos tenido es la expansión suburbana. Me refiero a la reorganización y creación de paisaje en torno a la exigencia del automóvil, que en algún momento fue un instrumento de libertad y que se ha convertido en una prótesis que pone en peligro nuestras vidas, malgasta nuestro tiempo y genera gases”.

Speck tiene tres argumentos para que las grandes ciudades del mundo, como Bogotá, se desarrollen urbanísticamente pensando más en los caminantes. El primero tiene que ver con el ahorro monetario: “una ciudad le economiza dinero a sus residentes cuando se puede caminar y andar más en bicicleta o se camina. Por eso la mejor estrategia que se puede tener no es el viejo modo de atraer corporaciones, sino el de volverse en un lugar en el que la gente quiera vivir”, dijo.

El segundo argumento tiene en cuenta la salud. “En el diseño de nuestras ciudades yace la cura para el sedentarismo. En nuestras urbes ya no existen paseos idóneos, eso está disparando nuestro peso”. Y la tercera justificación tiene que ver con el medio ambiente. Speck dice que de desarrollarse ciudades más ‘caminables’ la producción de dióxido de carbono se reduciría y “los efectos de la contaminación no serían como los actuales”.

Sobre los planes que tiene el Distrito para avanzar hacia una ciudad enfocada a nuevas maneras de movilizarse, el alcalde Enrique Peñalosa durante el evento manifestó que pronto arrancará la construcción de proyectos, como la polémica troncal de TransMilenio por la Carrera Sétima, y expandir el corredor del sistema hacia la Avenida Caracas en el sur.

“Vienen después las troncales que están con el proyecto Metro que son la avenida 68 y la avenida Ciudad de Cali. Después vendrá la Boyacá que también quedará financiada”, dijo Peñalosa.
Por su parte, la gerente de TransMilenio, María Consuelo Araújo, dijo que en junio entrarán en operación los primeros buses de la nueva flota del sistema “con tecnologías más limpias disminuyendo las emisiones de gases atmosféricos como mínimo en un 50 por ciento”.

Adaptado de: http://www.diarioadn.co