Las apuestas de las universidades paisas por la calidad del aire

La educación antioqueña ha sido la responsable de que hoy en día el valle de Aburrá tenga líneas claras sobre cómo actuar frente a los periodos de contaminación crítica que se presentan en el territorio. Sus aportes, con proyectos de investigación y estudios en la región, han permitido sugerir a las autoridades ambientales qué líneas seguir para mitigar los efectos de la contaminación.

La Universidad Eafit, por ejemplo, fue precursora de lo que en la actualidad es la red de monitoreo de la calidad del aire más completa del país, el Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá, Siata. Es una estrategia regional para la gestión de riesgos, control de las condiciones ambientales y pronóstico sobre precipitaciones extremas, inundaciones, movimientos en masa, calidad del aire, entre otros.

Asimismo, en esta institución se cuenta con la presencia de grupos de investigación para abordar la calidad del aire por diferentes aristas como lo es la arquitectura, el urbanismo, la movilidad eléctrica y la creación de biocombustibles.

Entretanto, en la Universidad Pontificia Bolivariana, que hace parte de la consolidación del Plan Integral de Gestión de la Calidad del Aire (Pigeca), se trabaja con los estudiantes de posgrado de sus diferentes ingenierías en el reporte de las emisiones producidas en el área metropolitana.

“Hemos desarrollado una serie de herramientas que la autoridad ambiental usa para la toma de decisiones, como lo es Inventario de emisiones Atmosféricas en el valle de Aburrá, donde se tiene un análisis bajo metodologías internacionales con el fin de estimar qué le aporta cada sector al aire”, indicó la investigadora Eliana Molina.

Sumado a esto, la UPB proporciona un Modelo de Calidad del Aire que permite evaluar los diferentes escenarios a futuro y mirar cómo se va a comportar el aire según los pronósticos de meteorología y emisiones brindados por el Siata.

Por su parte, la Universidad de Medellín trabaja en abordar el tema a través de grupos que estudian su impacto en la salud, normatividad ambiental y modelación de software para articular las diferentes posturas de mediciones, causas, consecuencias y soluciones.

Gabriel Jaime Maya, docente investigador de la U. de M., comentó que mediante drones y tecnologías de sensores, la Medellín y la San Buenaventura obtuvieron una patente para ampliar las opciones de medición en la calidad del aire.

“Es un método más versátil porque ocupa menos espacios y permite desplazarse de manera vertical y horizontal. Es una gran ventaja en la que se sigue trabajando para validar los datos respecto a los demás instrumentos de monitoreo”, explicó Maya.

Para el caso de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, además de trabajar los efectos de isla de calor de las estructuras y el urbanismo, investiga mediante sus estaciones de calidad del aire los componentes del material particulado en la atmósfera y sus implicaciones para la salud. El año pasado la Nacional publicó un informe que demostraba la presencia de al menos 19 tipos de hongos en el aire de la ciudad.

Carmen Elena Zapata, investigadora del grupo de Calidad de Aire de la Universidad Nacional, comentó que se estudian los temas de “bioaresolores y material biológico en los filtros de PM 10 y PM 2.5. Estamos analizando qué contiene el material particulado y sus efectos para la salud. En unos días conoceremos que resultados arrojan estas alertas naranjas y rojas de los últimos días en cuanto a material biológico”.

En la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, actualmente se está trabajando en un diagnóstico epidemiológico con el Área Metropolitana, sobre los efectos de la polución, debido a que no hay estudios concretos que logren segmentar los efectos de la contaminación en las causas de muerte y consultas por enfermedades crónicas.

“En Colombia la calidad del aire y la salud no son eventos que se hayan estudiado con gran juicio. No hay muchas investigaciones, no se encuentran más de 20. Hay unas de alta calidad y otras de calidad mediana, en términos metodológicos, pero no es un tema amplio”, expresó Juan Gabriel Piñeros, médico y profesor asociado de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia.

Además, la Línea de Investigación en Calidad del Aire trabaja en temas relacionados con la física y química atmosférica; en temas específicos como modelación meteorológica, modelación del transporte, dispersión y transformación de los contaminantes del aire, desarrollo de modelos de emisión y propagación de ruido y modelación de emisiones de contaminantes atmosféricos.

Fuente: www.elmundo.com

2018-03-12T09:28:25+00:00 marzo 12th, 2018|